¿Sufrimos una “saturación” tecnológica?

A raíz de mi post anterior “La Realidad Aumentada está de moda“, una compañera de profesión, Rosa Llopis, comentaba en un grupo de debate (Bibliotecas 3.0 – La Biblioteca Global) de la red Linkedin lo siguiente:

“… lo que apunta Víctor en su comentario es muy interesante, pero ¿realmente queremos que un libro cobre “vida” a nuestro alrededor? Seguro que hay mucha gente que quiere, pero yo preferiría no hacerlo, porque ¿para qué queremos si no la imaginación? Ése es precisamente uno de los encantos de leer. Cuando yo quiero leer, quiero leer. Cuando quiero ver una película, quiero ver una película.”

Mi opinión a estas cuestiones es bastante opuesta, y me explicaré con un par de ejemplos:

1.- Un Videojuego: Basicamente es un juego en una pantalla (tv, ordenador, etc.) con el que interactuas a traves de un mando, control pad, teclado, etc. Puede ir desde el más básico “matamarcianos” de toda la vida, al estilo “Space Invaders“, en donde el guión o argumento y el apartado gráfico no tienen casi importancia, ya que lo que prima en él es su adictividad… a los juegos de rol japonés estilo “Final Fantasy” en donde no sólo es importante la faceta de la jugabilidad, también es vital la historia que nos cuentan (al igual que lo podría hacer un libro) o las secuencias cinemáticas en donde el componente visual adquiere una dimensión enorme (como en una película de animación).

Mi opción a elegir entre ambos extremos es clara; entre un videojuego clásico y uno tan elaborado, me quedo con este último, sin lugar a dudas.

2.- Un teléfono móvil: Este aparato tan cotidiano en nuestros días, obviamente, como su propio nombre indica, sirve para hablar por teléfono con otra persona. Los hay desde los más básicos, que sólo tienen esta función, mandar SMS y poco más, hasta los smartphones más avanzados de nuestros días, como el Samsung Galaxy III presentado ayer mismo y que no solamente sirve para hablar por teléfono, sino que además te permite conectarte a internet para mirar el correo electrónico, páginas webs y redes sociales, hacer fotografías, grabar vídeos, jugar a juegos, escuchar música y un largo etcétera.

En este caso, mi elección vuelve a ser obvia (si económicamente es posible, of course), me quedo con un smartphone y sus múltiples posibilidades, es más, la otra opción ni me la planteo siquiera.

Y todo ello me lleva a considerar de nuevo las palabras de Rosa, opinión que respeto pero que no comparto: a la hora de leer un libro, revista, etc., podemos optar entre hacerlo a la manera tradicional, es decir, sólo leyendo la fuente impresa o bien hacerlo tal como nos proponen en estos últimos tiempos algunas publicaciones, o sea, tener a mano una tablet o smartphone y aplicando la tecnología de la Realidad Aumentada, ampliar la información y hacer de la experiencia lectora algo completamente distinto y participativo, sin que por ello tengamos que renunciar a usar la imaginación, porqué quizás lo que hacen estas nuevas tecnologías es estimularla aún más si cabe.

Por lo tanto, en mi más humilde opinión, hay que tratar de aprovechar las ventajas que nos ofrecen todos estos gadgets, o al menos, probarlas, siempre y cuando nos lo permitan nuestras posibilidades.

Ahora bien, esto me lleva a considerar si realmente sufrimos una sobrecarga tecnológica, un excesiva dependencia de tanto aparato en nuestras vidas, una tecnofilia exacerbada, una adicción por la tecnología desbordada. Y en este sentido si que pienso que tenemos una “sobredosis gacheteril galopante“, un empacho electrónico, que al igual que comentaba sobre la infoxicación que sufrimos sobre redes sociales, hace que esas largas horas que pasamos con nuestros portátiles, tablets, smartphones, videoconsolas, etc. nos reste un tiempo precioso de hacer otras cosas maravillosas que la vida real, aquella que no sabe de 2.0 ni falta que le hace, nos ofrece ahí fuera, así que por favor, ¡que tanta tecnología no nos sature nuestra VIDA 1.0!, porqué no se vosotros, pero yo, muchas veces, casi me he llegado a sentir como este querido personaje de nuestra infancia 🙂

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8 comentarios el “¿Sufrimos una “saturación” tecnológica?

  1. Estoy de acuerdo Victor. La revolución tecnologica ha venido para quedarse, y para que saquemos el máximo provecho de ella. Eso sí, cada uno la implementará en aquellos ámbitos en los que le aporte valor. Si hay personas que no la creen necesaria para leer un libro, es totalmente razonable, puesto que la experiencia y el disfrute es completamente subjetivo.

    Y también coincido contigo en que quizás estemos sobresaturados de gadgets; No hay más que ver el gusto que da en ocasiones apagar todo trasto que tenga conexión a internet. Este mundo nos encanta, pero si nos colgamos de él en exceso, nos quemaremos.

    Un saludo

    • Hola Jorge, gracias por tu comentario. Me alegra pensar que no soy el único que piensa de esta manera, que sufrimos una saturación de gadgets. Y desde luego que tenemos que respetar al que piensa que no se necesita tanto aparato para disfrutar de cosas tan apasionantes como leer un libro, ahora bien, yo pienso que la virtud, como dijo Aristóteles, está en el término medio: “La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto”.

      Un afectuoso saludo!

  2. Pues yo creo que sí sufrimos un poco de exceso de tecnología. Dependemos demasiado de “aparatitos”. Y todos estos dispositivos que realzan y expanden la información, ofrecen muchas posibilidades, pero ¿de qué nos sirven si no somos capaces, en muchos casos, de procesar esa información?

    • Así es Rosa, desde luego que la tecnología está para ayudarnos, pero claramente, hay que saber que hacer con ellas, porque, por mucho que queramos, no dejan de ser máquinas… y los que debemos de pensar somos nosotros los humanos ya que ellas, a día de hoy, aún no nos igualan en eso.

      Un cordial saludo y gracias por comentar.

  3. Olá Victor…
    Acho que uma das coisas fundamentais para as novas gerações aprenderem e nós tbm é de que precisamos delimitar quais são nossos espaços de privacidade.
    Já Socrátes dizia a seus discípulos que tem que se perseguir o Caminho do Meio. E isso para os nossos dias quer dizer encontrar o equilíbrio.
    Creio que o grande problema hj em dia é a necessidade de urgência e inevitabilidade de deixar para depois… somo consumidos pela necessidade de ter de ser agora…
    Tbm creio que as tecnologias tem chegado muito cedo e em grande volume para pessoas muito jovens que não aprenderam ainda a dose (há crianças que ficam desidratadas e desnutridas frente a um game ou computador!).
    Em muitos casos entra-se num grau de excitação cerebral dificil de ser conduzido ao sono… e por aí vai.
    Há ainda os solitários demais, os viciados em trabalho… e a invasão de privacidade que sofremos por não conseguirmos estar só nem em nossas necessidades primárias.
    Mas, caminhamos por um ponto que não poderemos voltar mais atras! Teremos que encontrar em nós ferramentas que nos façam sobreviver e encontrar o Caminho do Meio em nossas vidas pessoais, profissionais…
    Uma sugestão que comigo funciona muito: nado todos os dias 1h30 e então meu telefone, e todos sabem disso fica desligado. Meus telefone e inclusive o residência tem horário para ficar ligado. Qdo dá 19h30 desligo o celular e o fixo as 22h00. Se houver uma grande urgência virão a minha casa. Se puder esperar até o dia seguinte não era urgente. Saio de msn as 21h00 tbm. E deixo sempre claro que a melhor forma de achar é por e-mail. Onde respondo e abro qdo posso.
    Como lido com grupos abissais de pessoas tive que estabelecer horários para ter e dar paz a mim e meus familiares.
    Pelo que notei a coisa é simples: se nos dispomos a tudo… todos e qualquer um usarão esta disponibilidade. Portanto, temos que dizer qdo começa a nossa privacidade.
    Anteriormente nossos espaços eram marcados fisicamente pelo entorno de nossa sala ou de nossa casa… hj os espaços não são físicos, por isso temos que aprender a lidar com tais demarcações. E é fundamental ter claro o qto incomodamos familiares, amigos e até a pessoa ao lado numa sala de embarque com conversas que simplesmente não lhe dizem respeito!
    Há que se ter um novo código de etiqueta social para usos & abusos de algo que é muito bom, mas que mal usado gera só desconforto pessoal e social.
    É sempre bom colocarmos em pauta os riscos que os excessos – e neste caso específico, a tecnologia – podem gerar.
    Abs

    • Hola Eliana, muchas gracias por tu comentario. La verdad es que si que tenemos que poner límites al uso que hacemos de la tecnología, marcarnos unos horarios (para nosotros y que respeten también los demás) tal como comentas porque está claro que la virtud está en el término medio de las cosas y nuestra salud física y mental y la de nuestros seres queridos pasa porque así lo hagamos sin lugar a dudas.

      Un cordial saludo! 😉

  4. Hola Victor.
    También pienso que padecemos de una saturación tecnológica: un hiper-consumo de comunicaciones. Pero, he aquí el giro de las redes sociales: el consumo no es el consumo del marketing o el branding o cualquiera de sus variantes en tanto que comunicaciones de marca: para la enorme mayoría de los usuarios no es suficiente “acariciar” o “ser acariciado” por una marca: los usuarios usan las redes sociales para comunicarse entre sí -a distancia y de un modo relativamente frío, comparado con la comunicación personal-, pero ellos son el “en sí”, el ser de las redes sociales.
    El día en que los usuarios prefieran comunicarse con una marca -abstracta- antes que con otros usuarios creo que sí sería motivo de preocupación. Antes que eso suceda, continúa rigiendo el clásico criterio: sophrosine vs hybris.
    Un saludo

    • Muchas gracias por tu comentario Antonella! Interesante reflexión la tuya. Desde luego que el día que prefiramos relacionarnos con una máquina o entidad (a través de una máquina) antes que con las personas supongo que acabaremos como en “Terminator”… las computadoras tomarán el control y seremos su enemigo a exterminar pues seremos prescindibles… que apocalíptico lo veo todo, tengo que dejar de ver tanta tv, ja, ja, ja!!

      Un cordial saludo!

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